Menu
29/10/2020
A+ A A-

Las 10 dictaduras más sangrientas en Latinoamérica

Este es el cuadro de honor de: Las dictaduras más sangrientas que ha habido en Latinoamérica. La mayoría de ellos, militares, quienes causaron muchas muertes, y daños irreparables en sus respectivos países:

1) Alfredo Strossner (Paraguay), 2) Augusto Pinochet (Chile), 3) Fulgencio Batista (Cuba), 4) Fidel Castro (Cuba), 5) Jorge Rafael Videla (Argentina), 6) Anastasio Somoza (Nicaragua), 7) Leónidas Trujillo (República Dominicana), 8) Manuel Noriega (Panamá), 9) Hugo Banzer (Bolivia), y 10) Carlos Castillo (Guatemala).

Siempre quise hacer esto y exhibirlas abiertamente para que las nuevas generaciones que no las conocieron se informen y contribuyan en sus diferentes países a evitar en el futuro estas tragedias las cuales, desafortunadamente ocurren. Por lo general, no tienen justificación, ni razones, ni nombres, ni motivaciones para convertirse en dictadura.

Por supuesto, la historia de cada uno de estos dictadores esta reseñada en mucha información existente a nivel mundial. La mayoría de países iberoamericanos se incorporaron al sistema democrático a finales del siglo XX. La presencia de las dictaduras durante este siglo hizo que los países de la región sufriesen un gran estancamiento sociopolítico en comparación con otros países del mundo.

Lamentablemente Venezuela, a pesar, y con toda la fama mundial de haber tenido tantos héroes que contribuyeron a liberar a varios países latinoamericanos de dictaduras europeas,  hemos sufrido en carne propia mucho más que otros países latinoamericanos. Esto, puesto que durante el siglo XX  tuvimos varias dictaduras no registradas en esta lista. Quizás por no haber sido tan sangrientas, como la arriba indicada.

Por ejemplo, tuvimos la dictadura de Juan Vicente Gómez, con larga duración, de unos 20 años y algo, que encarceló, asesinó y maltrató a muchos venezolanos. Tuvimos otra dictadura, la de Marco Pérez Jiménez, de unos 10 años de duración que tampoco ha sido calificada de sangrienta, pero que también torturo y asesinó.

En un escrito de vieja data hice un ejercicio del tiempo vivido de dictadura en Venezuela, en comparación al vivido en democracia. El resultado fue bastante frustrante y preocupante. En 208 años de independencia del imperio español de entonces, hemos vivido en democracia, entendida como tal, aproximadamente, unos 50 años, y unos 158 años de dictaduras. Si a esos años, sumamos los 20 años de dictadura que hemos vivido con el chavismo, esa cifra, en lugar de reducirse, se alargaría hasta 178 años. Los militares en Venezuela han hecho mucho daño al país a través del tiempo, lo cual es inconcebible. De héroes, han pasado a villanos.

Lamentablemente, esto, a pesar, de tantas luces  y enseñanzas republicanas y democráticas que nos dejaron como legado nuestros libertadores, con Simón Bolívar a la cabeza. Sin duda, que este tema de los militares, es uno de los más importantes, a ser revisado en el futuro próximo. En mi opinión, pienso que sería necesario realizar las transformaciones y mejoras que sean necesarias aplicar en esa área de lo militar.

Ahora, con esta dictadura sangrienta y destructora que hemos estado viviendo por 20 años, seguramente esos 20 años de muertes, corrupción, narco tráfico, guerrillas,  desastres ecológicos, lavado de dinero; tal dictadura pasara a ser la numero 11 de esa lista anterior que he mostrado, en la cual, curiosamente no existía una dictadura sangrienta incluida, como por ejemplo, la de Juan Vicente Gómez.

Con el informe que acaba de emitir la ONU, con tantos crímenes refrendados y certificados como tales, seguramente que Venezuela tendrá pronto un gobierno  en dicha lista, con el número 11. Claro que duele saberlo, paro al mismo tiempo, es de esperar que esos actores y participantes en esa sangrienta dictadura paguen ante la justicia internacional por sus crímenes, robos, desfalcos, y atrocidades delictivas cometidas.

Para cerrar, el siguiente importante hecho: Ante la negativa de la UE de asistir a esta fraudulentas próximas elecciones parlamentarias a realizarse el 6 de diciembre de diciembre de 2020,  y que esta le pidiese a Nicolás Maduro que las pospusiese un cierto tiempo, la respuesta de Nicolás Maduro, no ha podido ser más jocosa y perversa: Lo siento, no se pueden suspender tales elecciones, puesto que estaría violando las leyes venezolanas y a la Constitución de la república, la cual debemos defender. Mayor cinismo y desfachatez, imposible. Superado el desastre que vivimos en Venezuela, pienso que sería necesaria una revisión a fondo de nuestra Constitución actual, así como de nuestras leyes vigentes, para hacerle las mejoras que sean necesarias  en base a lo grave del daño causado a la nación.

Llama la atención que Cuba tenga dos dictaduras sangrientas que forman parte de esa lista. La de Fulgencio Batista y la de Fidel Castro. Peor aún, que sean una a continuación de la otra.  Si mal no recuerdo, la revolución cubana se inició y se realizó, para expulsar de Cuba esa dictadura oprobiosa,  sangrienta y mafiosa de Fulgencio Batista y sustituirla por un nuevo gobierno ejemplar y respetuoso del pueblo. No para secuestrarlo e imponerle seguidamente otra dictadura aún más sangrienta.

Es de esperarse que los historiadores latinoamericanos del futuro que escriban sobre Cuba, sean políticamente equilibrados, moralmente justos y reescriban esa historia de Cuba, aun inconclusa, con la cual se le quiere endulzar la píldora del comunismo y venderlo como una necesidad mandataria que había que imponer en Cuba. Esto, supuestamente, para hacerla libre y prospera, cuando lo que ha sucedido es todo lo contrario, el comunismo la terminó de destruir. Esa deuda con Cuba está pendiente y necesita históricamente ser aclarada pulcramente. ¡Amanecerá y veremos!