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26/06/2019
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La criminal burla a los jubilados petroleros y pueblo de Venezuela

Cuando el difunto presidente Hugo Chávez, líder del “proyecto político del socialismo del siglo XXI”, actualmente bajo la presidencia de Nicolás Maduro, convertida hoy día, en una macabra y cruel narco dictadura; declaró a Venezuela marxista leninista, y al unísono, le declaro la guerra política e ideológica  a los EE.UU., al capitalismo a la DEA, y a la democracia en general; a pesar de la derrota que sufrió Hugo Chávez y el chavismo de parte del pueblo venezolano el cual prefirió  continuar en democracia, mediante un referendo o consulta nacional. Desde ese entonces, se entró en una etapa de confusión y anarquía parcial en el país, que hasta la fecha no se ha podido ni aclarar, ni controlar, ni solventar, ni mucho menos resolver. Peor aún, existe la posibilidad de que se convierta en anarquía total.

Para que el lector ajeno a Venezuela entienda y asimile la razón de esta dramática y criminal trama, es menester que sepa que antes del chavismo, la industria petrolera se administró sensatamente, en democracia plena, donde los trabajadores tenían sindicatos que defendían y abogaban por sus derechos legales, económicos  y ciudadanos, lo cual con el correr del tiempo se permitió y logró que, se les otorgaran jubilaciones apropiadas y suficientes para que los ex trabajadores jubilados,  vivieran decentemente el resto de sus días junto  a sus familias, sin problemas económicos sustanciales. Al inicio de la las operaciones petroleras en Venezuela, las empresas petroleras eran extranjeras y privadas y las jubilaciones no existían. Cuando un trabajador por diferentes motivos dejaba de trabajar o era despedido de esa empresa, este era compensado por sus servicios con una cantidad de dinero única y definitiva, como compensación final por sus servicios.

Las jubilaciones en Venezuela, fueron un gran e inmenso logro humano y social de los sindicatos petroleros de la época, los cuales, por supuesto, defendían los intereses y beneficios de los trabajadores y negociaban muy diligente y respetuosamente con los directores/gerentes de las empresas, las condiciones, mejoras y beneficios de los trabajadores sindicalizados o no. Hoy día, los sindicatos venezolanos, defienden básicamente los intereses de la narco dictadura y están tácitamente subordinados a esta. Antes, en el tiempo, se logró un arreglo, en el cual el trabajador dejaba un (X %) parte de su sueldo bajo la custodia de las empresas que en ese entonces funcionaban en el país, mientras que tales empresas abonaban a ese mesa de jubilación el otro (X %) correspondiente para la futura jubilación del empleado.

Al final, cuando le llegaba el tiempo de su jubilación al empleado y se arreglaba el finiquito; al empleado se le entregaban sus prestaciones sociales y beneficios económicos correspondientes por ley a ese ejercicio, que sumado a lo que tenía depositado en custodia, sumaba una cantidad suficiente de dinero para cada jubilado, la cual dependía del último sueldo logrado durante su tiempo en la empresa. Con el dinero depositado y en control de la empresa, se creó un fondo de ahorro, perteneciente a los trabajadores petroleros jubilados el cual genera ingresos adicionales a repartir periódicamente entre los jubilados. Por estar invertidos en el exterior, genera dineros adicionales en dólares que supuestamente beneficiaban y benefician a sus trabajadores jubilados. Lamentablemente, en la contabilidad y control de ese fondo de pensiones, PDVSA tiene injerencias malignas y manipula descaradamente el mismo. Estamos exigiendo, que se reestablezcan las reglas de juego originales, y se nos page correctamente, con retroactivo, tal como se establece en los estatutos del contrato original, con los jubilados petroleros y petroquímicos.

Cuando el chavismo llego al poder, la industria petrolera estaba nacionalizada, casi en un 100%, con algunas empresas funcionando como empresas mixtas, en las cuales, PDVSA, era un financista minoritario, y las decisiones eran tomadas mediante acuerdos operacionales y económicos positivos para todos los socios participantes de tales empresas. Estas empresas mixtas eran parte del proyecto de producción del petróleo de la Faja Petrolífera del Orinoco, que si mal no recuerdo en esa época, eran 4 empresas mixtas denominadas mejoradoras de crudo.

Las demás empresas; Lagoven, Maraven, Corpoven y Meneven, eran operadoras que producían petróleos livianos y medianos así como gas natural. Además refinaban y generaban gasolinas,  aceites y lubricantes; suficientes para el mercado interno y el externo. CVP antes era empresa petrolera, fue convertida en empresa de suministros para dar servicios a las empresas operadoras. La empresa petroquímica Pequiven, generaba productosque se utilizan en las industrias de los; fertilizantes, plásticos, alimenticia, farmacéutica, química y textil, entre otras. Las jubilaciones petroleras logradas en el pasado en democracia y en justicia, se consideraron justas y terminaron resolviendo un viejo y gran problema económico, humano y social a todos los trabajadores petroleros y petroquímicos que se jubilaban en esas épocas anteriores al chavismo.

Al llegar el chavismo al gobierno, y declarase marxista leninista, y enemigo de la democracia, todo empezó a cambiar para mal de nosotros los jubilados y demás trabajadores del país. En ese entonces éramos los jubilados venezolanos mejor compensados de la nación, con la excepción de jubilados de empresas transnacionales  quienes recibían su jubilación en dólares u otras monedas extranjeras.

El régimen dictatorial marxista leninista del chavismo, empezó una política y campaña de unificar sueldos y salarios así como las jubilaciones; uniformemente hacia abajo, como parte del libreto comunista declarado a todas voces. Todos oímos recientemente  al maestro Izturiz, vociferar a viva voz, por televisión, que ningún trabajador venezolano debería ganar menos que un maestro o profesor de escuela. Es decir las reglas de juego salariales cambiaron en Venezuela por decreto, no por acuerdos ni por justicia, ni por consensos; simplemente ha sido por acciones impuestas por la fuerza del poder político chavista del régimen narco dictatorial. La pretensión ha sido, la de igualar todos los sueldos de todos los trabajado del país, por debajo, léase mínimo salario o sueldo.

Los trabajadores petroleros hemos siempre sido muy respetuosos de las leyes y empresas en las que nos jubilamos. Hemos sido consistentes y estado prácticamente clamando durante 20 años por justicia y humanismo a PDVSA y al régimen, para que cumpla con las leyes, a objeto que nos paguen nuestras pensiones correctas según lo acordado cuando nos jubilamos.

Si el régimen desea cambiar las reglas de juego y jubilaciones de los nuevos jubilados y estos aceptan las condiciones, allá estos. Pero nuestras jubilaciones no deben ni deberían ser cambiadas sin que al menos exista unanimidad de aceptación legal  y consensuada a nivel de los todos los jubilados de la Industria Petrolera y Petroquímica anteriores al chavismo.

El chavismo ha pretendido y aún continua haciéndolo, intentar cambiar radicalmente  a Venezuela, a su democracia,  a su composición social, a su industrialización, y a su división interna,  algo que jamás se había visto en el mundo entero, excepto en las revoluciones sangrientas donde lo que se acostumbra es barrer con todo vestigio de la sociedad anterior, para reconstruir una nueva sociedad. Simplemente, esa visión es un absurdo, una brutalidad y un exabrupto que nuestro pueblo no aceptará jamás. 

En conclusión, la situación de Venezuela y todos los otros problemas colaterales que están siendo afectados por la narco dictadura, el socialismo y el marxismo leninismo; solo serán resueltos con la salida del régimen del poder en Venezuela. Cese a la usurpación, gobierno transitorio y elecciones libres y transparentes con un nuevo y remozado CNE.

A continuación mi recomendación y puntos de vista personales a los miembros de la Asociación de Jubilados Petroleros de Venezuela (AJIP), chavistas o no que deseen recibir sus pensiones dignas, legales y suficientes, como para vivir decentemente el resto de nuestras vidas, tal como hecho en anteriores oportunidades, les sugiero que se olviden de PDVSA y del régimen de Nicolás Maduro, puesto que tal como lo mencioné en un escrito anterior, han mantenido un juego psicológico perverso y macabro contra los jubilados de buena fe, que no vale la pena seguir jugándolo e insistiendo, puesto que está demostrado, que es más de lo mismo.

Entiendo que  muchísimos de nosotros no tenemos otros ingresos económicos, como para olvidarnos de nuestra pensión y dejarla a los designios de lo que el régimen y PDVSA desee hacer con estas.  Lo cierto y razonable es el hecho, de hasta la fecha no nos han resultado las estrategias anteriores de llamar bastonazos, rogar, conversar, esperar, para volver a llamar los bastonazos, a rogar, conversar y esperar sin resultados satisfactorios a la vista. El régimen narco dictatorial de Venezuela,  ni PDVSA, jamás aceptaran ni cambiarían  las reglas de juego que han impuesto a AJIP y a sus afiliados. Tampoco cambiaran su política salarial de igualar, sueldos, salarios y pensiones por debajo.  Solo un nuevo gobierno democrático, justo y legal satisface ría nuestros justos reclamos.

Es sabido que existen jubilados muriendo de hambre y de enfermedades graves crónicas que requieren de inmediata atención médica y dinero. A estos, les recomiendo que, sigan solicitando ayuda piadosa a sus amigos y familiares, u organizaciones benéficas, para soportar y subsanar tal horrible situación. Al mismo tiempo, tal como lo hice anteriormente; recomiendo que este bochornoso e inhumano caso, se lleve a la ONU, a la Cruz Roja internacional, a la OEA, y a todos los tribunales internacionales de justicia, con varios propósitos.  A) legalizar el reclamo ante la justicia y los organismos mundiales de ayuda social e internacional, que al menos puedan contribuir con paliativos  y ayudas puntuales en alimentos y medicinas para los casos extremos. B) Hacer del conocimiento formal a los miembros de la Asamblea Nacional y de ser necesario a los EE.UU., a fin de que se les informe de esta grave situación por la que estamos pasando  injustamente los jubilados y trabajadores petroleros. A través de esta vía, también se podría lograr una ayuda humanitaria, temporal, que nos permita comer y vivir; hasta que la situación de Venezuela sea totalmente resuelta.

C) El arreglo definitivo de nuestra condición de jubilados petroleros se tendría que resolver por el nuevo gobierno de Venezuela que sin duda alguna, será un gobierno democrático, abierto y diligente, que tendrá un apoyo internacional importante y solvencia para resolver los problemas que está dejando el chavismo. D) Dado que esto tomara algo más tiempo indefinido lograrlo; rezar, razonar, actuar y esperar, son las únicas opciones que tenemos hoy los jubilados petroleros y de toda Venezuela, de lograr jubilaciones dignas y permanecer vivos en el intento.  E) A PDVSA y al gobierno, que hagan lo que tengan que hacer, hagan lo que les dé la gana y les cause excitación, puesto que al fin, hemos entendido cual es el problema. Son ustedes mismos, los vendidos y dejados convencer por Cuba para imponer el perverso marxismo leninismo en Venezuela, quienes pagaran al final el gran daño hecho a Venezuela, a su gente y a sus costumbres.

Sorprende, la ingenuidad de algunos jubilados, quienes recomiendan acudir a la Defensoría del Pueblo, al Tribunal Supremo de Justicia, a la Contraloría y a otras organizaciones del Estado venezolano, cuando saben perfectamente que todas éstas organizaciones y poderes del Estado, con excepción de la Asamblea Nacional,  están alineadas con el proyecto político del régimen, cuyo propósito ha sido explicado anteriormente, el cual es el de destruir nuestra democracia y nuestro “Status Quo”, para imponer al terrorismo narco comunista. Seguramente, como sería de esperarse, algunos o muchos jubilados chavistas no estarán de acuerdo con el análisis, sugerencias de este planteamiento.

Posiblemente, quizás a muchos, les parezca una solución muy radical, que complique el conflicto. No obstante, honestamente, la verdad y realidad; es la de que, estamos empeñados en continuar en un círculo vicioso sin salida, en el cual no se vislumbran soluciones justas inmediatas. En especial, algunos miembros de las juntas directivas de AJIP, que sin duda alguna, rechazaran esta propuesta.

Hoy día, nuestra pensión no alcanza para comer, mucho menos para pagar enfermedades, puesto los servicios médicos que antes recibíamos también colapsaron y desaparecieron dejándonos desprotegidos, con una inflación medida en 10000 millones de %, que no existe manera ni posibilidad viable de poder sobre vivir por mucho tiempo.  En realidad, el caso de los jubilados petroleros es tan cruel, vil y humillante; que no existe manera de explicarlo y mucho menos aún de entenderlo, al menos que el lector, sea uno de nosotros.

Quizás, esto sucede, porque muy probablemente, algunos de nosotros los jubilados, seamos parte del equipo del narco régimen, que ha sido utilizado para, mantener vivas unas esperanzas que jamás serian satisfechas, ni cumplidas. No obstante, como buen samaritano, ruego a Dios estar equivocado, puesto que de tener razón, tales jubilados, no se salvarían de ir al infierno junto a los demás miembros del chavismo, que avalaron, contribuyeron, colaboraron y defendieron esas políticas sucias y absurdas que han hecho tanto daño a Venezuela y a su pueblo.  “Amanecerá y veremos.”