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Un debate que no fue y la aparición oportuna del coronavirus 07 Oct 2020 13:16 #11465

  • Miguel Saludes
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La sorpresiva noticia de que el presidente de los Estados Unidos y varios de los miembros de su equipo habían dado positivo al COVIT 19, opacó en unos instantes los comentarios suscitados por el primer debate presidencial el pasado 29 de septiembre. Aún no se habían apagado los ecos del caótico cara a cara entre Donald Trump y su contrincante demócrata, cuando se daba a conocer que el coronavirus había hecho diana en la salud del primero. Desde ese instante los medios pasaron del análisis del debate a cubrir el estado de salud del mandatario y todo lo relacionado con esa contingencia. Nada extraño en que así fuera.

Pero lo verdaderamente raro es que esto haya ocurrido de una manera tan oportuna para el presidente luego de una confrontación en la que en verdad auguraba un mejor resultado para él, sin que ello signifique que sea simpatizante y menos aún votante suyo. Para mi sorpresa el contrapunteo presidencial se convirtió en una trifulca en la que ni el moderador pudo controlar los ánimos. "Odio levantar la voz… pero no sé por qué debería ser diferente de ustedes" llegó a manifestar con evidente malestar el periodista. Pareció más una discusión entre dos adultos de la tercera edad del tipo de aquellas disputas habaneras en las colas del periódico o del pan, protagonizadas frecuentemente por ancianos que porfiaban por el turno en la fila o en llevar la razón sobre alguna reseña noticiosa de última hora. 

Coincido con los que opinan que Biden pareció mejor plantado a pesar de que   apenas pudo ejercer su turno de intervención. Al decir del analista de la BBC Anthony Zurcher se llevó la mejor parte por ser quien quedó cubierto con menos desechos. Y eso fue lo que gastó Trump en una retórica en la que no expuso ningún plan, propuestas de peso o al menos un balance de su gestión presidencial. Al contrario, se enfocó en ataques furibundos contra Biden y sus hijos, en mostrar parcialidad ante los hechos de violencia ocurridos recientemente en el país al punto de evitar la condena contra supremacistas blancos y lanzar a un grupo de estos la peligrosa sugerencia de que estuvieran vigilantes en el transcurso de las votaciones de noviembre, reforzando su argumento de fraude electoral. "Me gustaría que mis seguidores vayan a las urnas y vigilen con mucho cuidado, les insto a que lo hagan". Una exhortación subrayada por el reconocido reportero Thomas Friedman en un reciente escrito donde afirma que las respuestas y omisiones en este debate representan una amenaza para la democracia y la convivencia en Estados Unidos. 

Entonces se produce el desenlace inesperado. Donald Trump hospitalizado de urgencia con evidencias de contagio con el COVIT 19. Tras meses negando o minimizando la pandemia en los momentos de mayor impacto, mostrándose sin mascarilla y a pocos días de presidir nutridos actos de campaña donde apenas se respetaban los mínimos requeridos para evitar la incidencia del virus, ahora el presidente lo contrae. La duda es permitida y por eso no pocas fuentes se resisten a creer este desenlace justo en el punto en que se produce, para algunos un tanto ventajoso para quien sabe salir de malos pasos con mañas, apoyándose en situaciones adversas. Una característica típica de personajes proclives al populismo. ¿Frutos a obtener? No se descarta la vía para evitar un nuevo debate o, aunque resulte nada probable, alargar de manera inédita el calendario electoral.  Una solución ya indicada por Trump. 

Más allá de las teorías conspirativas desatadas en torno a este suceso lo cierto es que la misma Casa Blanca ha contribuido en cierta medida a sembrar dudas y comentarios. Los partes contradictorios sobre el estado del enfermo sirvieron de soporte a estos criterios. La gravedad, insinuada en el comunicado donde su médico hablaba de optimismo a pesar de que el enfermo no estaba “fuera de peligro” o al declaración del jefe de Gabinete Mark Meadows señalando que la salud de Trump era mucho peor de lo reportado, contrastan con su rápida salida y una recuperación meteórica si se tiene en cuenta el paseo de cortesía que el presidente dedicó a sus seguidores congregados frente al hospital y la compostura adoptada a su llegada al despacho Oval con un gesto propio de un héroe de película en el clímax triunfal. Eso al menos es lo que transmitió la manera impetuosa en que se quitó la máscara y pronunció unas palabras animando a los ciudadanos a no temer al coronavirus. No es esa la forma que se ha visto adoptar a pacientes que han recibido el alta médica tras superar la gravedad de esta infección. 

A unas pocas semanas del día decisivo las críticas y encuestas parecen ser adversas a Trump y por ello los analistas ponen en tela de juicio que lo ocurrido forme parte de una estrategia para mejorar su posición de cara las urnas. Pero por el contrario episodios como este, plenos de victimismo y proezas de superación ante dificultades y contratiempos, ofrecen una oportunidad enorme para quienes, como el actual mandatario norteamericano, saben manipular estados de opinión, imagen y confianza de unos seguidores incondicionales que se mantienen en bloque cerrado junto a su candidato. 

Que Trump es un gran manipulador lo prueba su reciente nominación de la jueza cubanoamericana Barbara Lagoa como candidata al sitial que dejó libre en la Corte Suprema la muerte de la magistrada Ginsburg. El estado de euforia creado en torno a esta elección entre los exiliados y emigrados cubanos para quienes todas las expectativas parecían apuntar a que esta sería la apuesta definitiva de Trump, quedó congelada por el anuncio del nombre definitivo que estaba en la papeleta. Pero luego de cierta desilusión llegó el consuelo de que el presidente había tenido en cuenta a los cubanos en aquella propuesta. Una manera de asegurar el voto agradecido de los votantes originarios de la Isla que ven en los republicanos y sobre todo en Donald Trump, el paradigma del anticomunismo y el anticastrismo. Si además se fija en una hija de Hialeah para ocupar un puesto de tamaña envergadura entonces el compromiso queda sellado. Solo queda esperar al 3 de noviembre para comprobar los resultados.
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