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“Las grabaciones de Trump sobre Covid son el mayor delito presidencial ..." 24 Sep 2020 16:04 #11448

  • Gerardo E. Martínez-Solanas
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El pasado 10 de septiembre el portal de la WEB "Left over Rights" publicó un reportaje redactado por Jessica Montiel, titulado “Las grabaciones de Trump sobre Covid son el mayor delito presidencial de la historia”, citando unas declaraciones de Carl Bernstein, Premio Pulitzer, las cuales han sido propagadas indiscriminadamente en los medios sociales sin tener en cuenta el contexto de la inquietud manifestada por el Presidente Trump en las grabaciones "reveladas" por Bob Woodward y ahora divulgadas por el Sr. Bernstein.

¡Ah! Verdades a medias con un propósito difamatorio del Sr. Woodward. ¡Así está la prensa de corrupta en su misión principal de informar correctamente! Porque la reportera Montiel no se preocupa de señalar el desarrollo de los acontecimientos en enero y principios de febrero que motivaron estas frases que, dentro del contexto real, sólo mostraban la inquietud del Presidente ante el hecho de haber sido malévolamente mal informado.

El Sr. Trump se había visto obligado a seguir las directrices de la OMS y del inefable Dr. Fauci, hasta que pudo comprobar a fines de enero y a principios de febrero la gravedad de lo que estaba ocurriendo y la enorme responsabilidad del gobierno seudocomunista chino en la propagación de la pandemia. Sin embargo, esta prensa amarilla prefiere atacar al Presidente del país antes que al mayor responsable y verdadero enemigo de Estados Unidos.

Veamos la verdad de lo ocurrido en orden cronológico con datos comprobables por cualquier periodista investigativo:

Ahora se sabe que el Partido Comunista Chino (PCCh) y su líder Xi Jinping sabían del brote de la enfermedad desde noviembre de 2019. Es un hecho también que las autoridades de Taiwan (un país que no está representado en la Organización Mundial de la Salud (OMS) debido al veto chino), no obstante sus limitaciones se tomaron el trabajo de alertar a la OMS de la epidemia en Wuhan el 31 de diciembre, pero sin obtener respuesta alguna. Empero, a fines de diciembre de 2019, cuando la epidemia ya se propagaba aceleradamente por todo el globo, la Dra. Shi Zhengli, quien ha dirigido el Instituto de Virología de Wuhan (IVW) desde los años 90, se abstuvo de registrar el genoma (¡LO OCULTÓ!) en el Centro Nacional de Información Biotecnológica (NCBI) de los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU., que es el depósito habitual para dicha información. Para mayor confusión, China lo reportó finalmente el 27 de enero, registrándolo como RaTG-13, aunque con la malvada intención de incluir algunos errores de codificación –como se ha descubierto después–, mediante los cuales trataban también de encubrir el origen del virus como procedente de los centros de investigación chinos y de retrasar el desarrollo de una vacuna en los centros de investigación de otros países.

Se siguen descubriendo detalles que esta prensa amarilla no publica, los cuales revelan la responsabilidad del Partido Comunista Chino (PCCh) y su lider Xi Jinping en su contubernio con el Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, para encubrir la verdad sobre la propagación del Covid-19 y en el engaño destinado a permitir que el gobierno de Estados Unidos y los de otros países no reaccionaran a tiempo para detener la pandemia, cuando todavía era posible. Por tanto, es precisamente el Director General de la OMS uno de los principales responsables de la propagación masiva del Covid-19 por Estados Unidos y el resto del mundo, pero esa misma prensa lo ignora convenientemente. 

Estos son los hechos:

El 2 de enero, la Comisión de Salud de Wuhan emitió una directiva prohibiendo que se «publicara información médica» sobre el virus «sin permiso». Esto dio lugar a que fueran detenidos algunos doctores que, alarmados por la seriedad del problema, se atrevieron a dar la voz de alarma, entre ellos el experto virólogo Tang Jingyuan, el médico Li Wenliang y otros 6 médicos. El 5 de enero, la OMS reconoció por primera vez «un brote de neumonía por causas desconocidas» en Wuhan. ¡DE NEUMONÍA! Para colmo, añadió que: «La OMS desaconseja que se apliquen restricciones comerciales o de viaje a China basándose en la información actualmente disponible sobre este evento».

El 10 de enero, el Sr. Tedros de la OMS volvió a referirse al brote de la epidemia en términos ambiguos: «A partir de la información disponible actualmente, la investigación preliminar sugiere que no hay transmisión de persona a persona y que no se han producido infecciones entre los trabajadores de la salud», insistiendo el 12 de enero en que no se requerían restricciones comerciales o de viaje.

Pese a estas declaraciones engañosas y ambiguas, y ante el primer caso detectado en Estados Unidos el 21 de enero, el Presidente Trump decidió suspender los viajes a China y desde China, pero fue duramente criticado por sus opositores, acusándolo de motivaciones políticas y electorales, un hecho que gran parte de la prensa ha olvidado a estas alturas mientras persisten en responsabilizar al gobierno de este país ¡por haber demorado demasiado!

Durante todo el mes de enero, la OMS no hizo más que repetir los informes que dictaba el gobierno chino, en particular a raíz de la misión que envió este Organismo a Wuhan el 20 de enero. Tras esta visita a China, la OMS declaró el 23 de enero que el brote no era «una emergencia de salud pública ni motivo de preocupación internacional».

Para colmo, el Director General de la OMS viajó a China el 28 de enero y no sólo pidió al mundo «mantener la calma y no exagerar», exigiendo no propagar el miedo a una pandemia que él tenía plena confianza que estaba bajo control gracias a las medidas tomadas por el PCCh, sino que, además, apenas unos días después, el 3 de febrero, Tedros declaró su rechazo a las restricciones de viaje impuestas por el Presidente Trump a China, que «innecesariamente entorpecen los viajes y el comercio».

Lo más sorprendente es que dentro de los mismos centros de poder en Estados Unidos encontremos semejante ambigüedad, que hace sospechar de una intención de politizar el problema. Incluso un afamado experto actuando como asesor del Presidente, el Dr. Anthony Fauci, no tuvo empacho alguno al contradecir a Trump cuando sugirió en una entrevista por la cadena CNBC ¡a fines de febrero! (mucho después de estas grabaciones que mostraban la inquietud del Presidente Trump) que las restricciones de viaje eran inútiles porque «cuando ya se está extendiendo por muchos países es muy difícil hacerlo; de hecho, es casi imposible», añadiendo a continuación que «los chinos han sido muy eficientes en contener la epidemia», ¡implicando así que Estados Unidos debiera seguir su ejemplo!

¿Por qué los medios NO señalan estos hechos COMPROBABLES cuando publican alegatos difamatorios como los de Woodward?

Estas son las verdades que tenemos que propagar.
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