Menu
18/01/2022
A+ A A-

ANTONIO MACEO Y GRAJALES “EL TITAN DE BRONCE” (Primera parte)

 

ANTONIO MACEO Y GRAJALES “EL TITAN DE BRONCE” (Primera parte)

La Libertad se conquista al filo del machete, no se pide; mendigar derechos es propio de cobardes incapaces de ejercitarlos”

Antonio Maceo y Grajales

 

INTRODUCCIÓN

El 7 de diciembre de 2021 se cumplieron125 años de la muerte en combate del más grande soldado que Cuba dio: el Lugarteniente General Antonio Maceo y Grajales, “El Titán de Bronce”. Aquel 7 de diciembre de 1896, en la finca San Pedro, en Punta Brava, provincia de La Habana, Antonio Maceo, mientras dirigía el contraataque de las fuerzas mambisas contra una incursión sorpresa de elementos antiguerrilleros españolas, caería mortalmente herido por un proyectil español que le ingresó por el mentón perforándole la carótida.

La muerte prematura de Antonio Maceo - al igual que la de José Martí ocurrida el 19 de mayo de 1895 - privó a Cuba de sus pilares fundamentales, cuya mera presencia en los turbulentos primeros años que siguieron al nacimiento de la República el 20 de mayo de 1902, muy probablemente habría cambiado la historia y el destino de Cuba.

PRIMEROS AÑOS 1845 - 1868

Antonio de la Caridad Maceo y Grajales nació en Santiago de Cuba, el 14 de junio de 1845, hijo de Marcos Maceo, de Antonio Maceoorigen venezolano (1) y de Mariana Grajales Cuello, santiaguera de padres dominicanos. Marcos y Mariana, ambos viudos de sus primeras nupcias, tu- vieron 13 hijos a quienes educaron aplicando fuertes normas de diciplina y apego al trabajo. La familia Maceo Grajales dis- frutaba de una situación económica acomodada pues era pro- pietaria de la hacienda “La Delicia” de nueve caballerías de extensión (2) en Majaguabo, San Luis, provincia de Oriente, donde se cultivaba café, tabaco, plátanos y otros frutos que eran vendidos en los mercados en Santiago de Cuba.

En la Cuba colonial existía un código legal que restringía los derechos a las “personas libres pero de color” como era el caso de los Maceo Grajales. Por ello, Antonio solo pudo estudiar hasta el nivel primario. Para 1862, Antonio Maceo se hizo cargo del negocio familiar junto a su medio hermano por parte de madre Justo Regüeiferos, lo que le permitió ampliar su educación y entrar en contacto con elementos revolucionarios en Santiago de Cuba quienes se reunían con propósitos conspirativos en la logias masónicas a las que Antonio fue introducido por su padrino, el abogado Ascencio de Acencio y Ayllón.

El 16 de febrero de 1866 Antonio Maceo se casó con María Magdalena Cabrales y Fernández, quien era hija de unos vecinos muy cercanos y queridos de la familia Maceo Grajales. María Magdalena Cabrales, al igual que lo hicieron muchas mujeres cubanas, acompañaría a su esposo a la manigua cuando Antonio se incorporó a la lucha libertaria el 12 de octubre de 1868, apenas a los dos días de producirse el “Grito de Yara” en el ingenio “La Damajagua” por Carlos Manuel de Céspedes. Ella también seguiría a Maceo al exilio y volvería a Cuba al finalizar la Guerra de Independencia en 1898. María Magdalena Cabrales y Fernández moriría en el anonimato en la finca “La Esperanza” propiedad de sus padres en San Luis, Oriente, el 28 de julio de 1905. Sus retos fueron inhumados en el Cementerio de Santa Efigenia en Santiago de Cuba, camposanto que alberga los restos del Apóstol José Martí…y las cenizas de Fidel Castro.

LA GUERRA GRANDE O GUERRA DE LOS DIEZ AÑOS 1868 – 1878

La lucha por la independencia de Cuba fue la de más larga duración en el continente americano pues se inició formalmente el 10 de octubre de 1868, concluyendo 30 años despues, en agosto de 1898. Como causas de ese conflicto libertario se mencionan la crítica situación que padecía la Isla producto de las crisis económicas de 1857 y 1867; la esclavitud, que afectaba a una tercera parte de la población cubana; la explotación de Cuba por parte de la Metrópolis española y la miopía de Madrid en no conceder a Cuba oportunas reformas autonómicas que probablemente hubiesen evitado la guerra.(3) Estas negativas circunstancia quedaron resumidas en los siguientes términos en el llamado “Manifiesto de la Junta Revolucionaria de la Isla de Cuba” o “Manifiesto del 10 de octubre de 1868”, redactado por el “Padre de la Patria” y líder cubano de esa Guerra, el abogado Carlos Manuel de Céspedes:

“Cuando un pueblo llega al extremo de degradación y miseria en que nosotros nos vemos, nadie puede reprobarle que eche mano a las armas para salir de un estado tan lleno de oprobio (…)”

Los cubanos que se lanzaron al combate en 1868 totalizaban 12,000 hombres y al mes del inicio de las hostilidades atacaron y ocuparon las ciudades orientales de Bayamo y Holguín, entonando una marcha militar llamada “La Bayamesa”, compuesta por un fiel seguidor de Céspedes, Perucho Figueredo, la que a la postre se convertiría en el Himno Nacional de Cuba y cuya estrofa más vibrante clama:

“Al combate corred, bayameses,                                                                                                                            Que la Patria os contempla orgullosa,                                                                                                                     No temáis una muerte gloriosa                                                                                                                             ¡Que morir por la Patria es vivir!”

Antonio Maceo se lanzaría al combate acompañado por su padre Marcos y sus hermanos Jose y Justo. Maceo, y desarrolló su actividad combativa en la provincia de Oriente. Fue ascendiendo en rangos y responsabilidades de forma acelerada y para finales de enero de 1869, ya ostentaba el rango de Teniente Coronel. El 14 de mayo, en el asedio a Agustín de Aguarás, moriría el sargento Marcos Maceo, quien luchaba bajo las ordenes de su hijo Antonio. El 2 de octubre de 1870 en Majaguabo, Antonio Maceo resultaría herido gravemente, siendo esta la primera de las múltiples heridas que recibió combatiendo por la libertad de Cuba. Entre 1871 y 1877, Antonio Maceo participaría con arrojo y valor en múltiples combates, alcanzando el grado de Mayor General el 6 de mayo de 1877. El merecido ascenso a tan alta jerarquía militar sería acompañado tres meses despues, el 6 de agosto de 1877, de seis heridas de bala recibidas en el encuentro en la localidad de Mangos de Mejías.

Carlos Manuel de CéspedesPara comienzos de 1878, la guerra no marchaba bien para los cubanos. Los dos principales líderes de esa revolución habían muerto en combate; Carlos Manuel de Céspedes el 27 de febrero de 1874 en San Lorenzo, en la Sierra Maestra, e Ignacio Agramonte en Jimaguayú, el 11 de mayo de 1873. Además, la conducción de la guerra empeoraba cuando intervenía el elemento racial en cuanto a la aprensión hacia los negros y mulatos - más numerosos en la provincia de Oriente - en contraste con los blancos que predominaban en otras regiones de Cuba. Como lo refirió el historiador cubano Juan Clark en su libro “Cuba Mito y Realidad”, de esta abyecta e inaceptable discriminación:

“… fue víctima destacada el general Antonio Maceo, el llamado Titan de Bronce, por su color de piel…” (4).

La Guerra Grande o de los Diez Años duraría hasta el 10 de febrero de 1878, cuando se produjo la tregua negociada entre los españoles y cubanos que se formalizó en el Pacto o Paz de Zanjón que implicó la capitulación del Ejercito Libertador, sin que se lograra ninguno de los objetivos básicos propuestos al iniciarse la contienda, entre los que se incluía la abolición de la esclavitud. Este acuerdo o pacto que ponía fin a la guerra no contó con el apoyo de muchos oficiales rebeldes que se negaron a renunciar a la lucha, entre los cuales sobresalía el Mayor General Antonio Maceo y Grajales quien personalmente informaría al General español Arsenio Martínez Campo en la localidad de Baraguá el 15 de marzo de 1878 su rechazo al Pacto de Zanjón y su intención de continuar combatiendo. Antonio Maceo se mantuvo en la lucha hasta que se vio obligado abandonar Cuba a finales de 1868 para no ser capturado, como lo habían sido otros dirigentes rebeldes como fueron los caso de Tomas de Estrada Palma, Presidente de la Republica en Armas y el también General Calixto García Iñiguez.

LA GUERRA CHIQUITA 1879 – 1880

La llamada Guerra Chiquita, que fue en realidad la continuación de la Guerra de los Diez Años, comenzó en agosto de 1879, concluyendo en diciembre de 1880. La ausencia de liderazgos reconocidos, así como la falta de recursos, hombres y municiones, dio al traste rápidamente con este continuado esfuerzo libertario de los cubanos.

Un resultado positivo de los 12 largos años de guerra en Cuba fue que durante ese tiempo se formaron y curtieron en combate cuadros que serían fundamentales para la continuación de la lucha por la independencia. Entre estos hombres sobresalieron el General Máximo Gómez, quien enseñó a los cubanos las tácticas guerrilleras que tantas bajas causaron a los españoles; el hombre que formaría equipo con los norteamericanos durante la intervención de estos en la Guerra de Independencia a partir de junio de 1898, el General Calixto García Íñiguez y, por supuesto., el Mayor General Antonio Maceo y Grajales.

EL EXILIO 1879 -1895

El fin de la guerra en Cuba significó el exilio para el matrimonio Maceo - Cabrales y para la familia Maceo Grajales. Mientras su esposa María, su madre Mariana y hermanos esperaban al General Maceo en Jamaica, este se encontraba en Haití intentando unirse a la lucha que aún continuaba en Cuba. Durante su estadía en Puerto Príncipe se produjeron intentos para su eliminación física coordinados por el cónsul español, intentos que se repetirían en San José, Costa Rica, en noviembre de 1894. En 1879, amparado por un salvoconducto otorgado por el General español Arsenio Martínez Campo, quien aunque era su enemigo lo admiraba, Antonio Maceo llegó a Kingston, Jamaica, a bordo del buque de guerra español “Fernando El Católico”. Los esfuerzos libertarios de Maceo lo llevaron de nuevo a Haití en septiembre de 1880 - donde no estaba amprado por el salvoconducto de Martínez Campo - permaneciendo allí hasta febrero de 1881, cuando regresó a Kingston sin dinero y desanimado, pues sus esfuerzos para regresar a Cuba a luchar, resultaron fallidos. Maceo y su esposa María se instalaron en una casita en el poblado jamaiquino de Barrenquí.

A mediados de 1881, Antonio Maceo se trasladó a Honduras con fines proselitistas y junto a Tomas Estrada Palma preparó la próxima fase de la liberación de Cuba. Maceo permaneció en ese país centroamericano hasta 1884, cuando inicia periplos por varios países americanos en gestiones revolucionarias. En 1891 Antonio Maceo y su esposa María fijaron residencia en Costa Rica. Entre marzo y noviembre de 1893 muren Baldomera, hermana de Maceo, y su madre Mariana, causándole al General un gran dolor y sentimiento de pérdida,

En junio de 1894 Jose Martí visitó a Antonio Maceo en Costa Rica acompañado de Panchito Gómez Toro, hijo de Máximo Gómez y quien sacrificaría su vida a la vuelta de un par de años para proteger el cuerpo del “Titan de Bronce” de los intentos españoles de hacerse con el cadáver de Maceo tras el enfrentamiento en Punta Brava. La permanencia de Maceo en Costa Rica no fue del todo tranquila y feliz pues sufrió atentados ejecutados por agentes españoles. El más serio de esos atentados se produjo el 10 de noviembre de 1894, a la salida de un teatro en San Jose, resultando Maceo herido.

A comienzos de 1895, Maceo recibió información del próximo inicio de la Guerra en Cuba, que había sido fijado por el Partido Revolucionario Cubano presidido por Jose Martí para el 24 de febrero de 1895.(5) Antonio Maceo abandonaría Costa Rica en barco arribando a Duaba en el Oriente cubano el 10 de abril de 1895, acompañado de su hermano Jose. Se reiniciaba entonces la lucha por la independencia de Cuba.

LA GUERRA DE INDEPENDENCIA 24 DE FEBRERO DE 1895 – 12 DE AGOSTO 1898

En su libro “Cuba. La lucha por la Libertad” (Barcelona, 2004), pág. 231, el historiador británico Hugh Thomas escribió lo siguiente en relación al reinicio en 1895 de la guerra en Cuba:

“Los principales protagonistas de la guerra cubana que ahora volvía a empezar - Martí y Máximo Gómez, los hermanos Maceo y (el general español Arsenio) Martínez Campo - llegaron a la Isla de Cuba a primeros días del mes de abril, en diferentes circunstancias. Los hermanos Maceo desembarcaron en la playita de Duaba. Fueron perseguidos y separados…A Flor Crombert lo mataron. Martí desembarcó en la Playa de Cajobabo, en el extremo sudeste de Cuba (junto a Máximo Gómez) con gran dificultad…Martínez Campo, por otra parte, llegó prepotente a La Habana el 15 de abril, como Comandante en Jefe y Capitán General que había sido veinte años antes…”

El 5 de mayo, José Martí, Antonio Maceo y Máximo Gómez se reunieron en el ingenio azucarero “La Mejorana”, donde seGeneralísimo Máximo Gómez discutió - sin llegar a acuerdos - sobre el control civil o militar de la guerra (Martí representaba al sector civil). Despues de la reunión, José Martí partió junto a Máximo Gómez para encontrarse con el veterano de la Guerra de 1868, el General Bartolomé Masó, quien había liderado el levantamiento el 24 de febrero en la oriental ciudad de Bayamo. Al llegar al llano el 9 de mayo, obligados por el mal tiempo que había retrasado la llegada del General Masó, los rebeldes cubanos acamparon en el lugar llamado Dos Ríos, en la confluencia del Rio Cauto con su afluente el Río Contramaestre. El 17 de mayo, Máximo Gómez con un grupo de hombres partió del campamento en persecución de una columna de abastecimiento española que había salido de la ciudad de Palma Soriano al mando del coronel José Ximénez de Sandoval, con la intención de hostigarla y apoderarse de los suministros que llevaba. Mientras tanto, al día siguiente, el General Bartolomé Masó arribó al Rio Contramaestre con 300 jinetes, uniéndoseles José Martí y el General Gómez a la mañana siguiente…el fatídico 19 de mayo de 1895.

Mientras los tres jefes mambises arengaban a la tropa, se presentó una columna española trabando combate con los cubanos. Al iniciarse el intercambio de fuego, Martí, desoyendo a Máximo Gómez que trataba de protegerlo, montó en su caballo “Baconao”, regalo de José Maceo, y revolver en mano y seguido de su ayudante el joven Ángel de La Guardia, cargó contra el enemigo recibiendo 3 impactos en su cuerpo que le causaron la muerte de forma instantánea. Su cadáver, pese a los esfuerzos por rescatarlo, seria recuperado por los soldados españoles que lo trasladaron, primero al cementerio local en Remanganagua y seis días después, a Santiago de Cuba, para su identificación y entierro en el Cementerio de Santa Ifigenia.

Con la muerte de José Martí el liderazgo de la guerra se consolidó el sector militar encabezado por Máximo Gómez, Antonio Maceo y, más tarde, por Calixto García, sin importar que Salvador Cisneros Betancourt sería designado como Presidente de la República en Armas en sustitución del fallecido José Martí. Aunque las fuerzas españolas en Cuba superaban a los rebeldes en una proporción de 8 a 1, el ejército español evitó presentar combate, limitándose a cuidar los caminos que daban acceso a las ciudades, lo que tuvo como consecuencia que los mambises, quienes contaban con las simpatías de la mayoría de los campesinos, no controlaron las ciudades, pero eran dueños del campo.

En una carta enviada en junio de 1895 al Presidente del Consejo de Ministros en Madrid, Antonio Cánovas del Castillo, el Capitán General Martínez Campo le señaló a Cánovas que la única manera de contener a los cubanos eras recurrir a una política de terror, la que él no estaba dispuesto a aplicar, por lo que ofreció su renuncia y sugirió que se enviara nuevamente a Cuba a Valeriano Weyler, quien sería el responsable de la criminal política de reconcentración de los campesinos cubanos en guetos urbanos para evitar que apoyasen a los rebeldes. Valeriano Weyler, cuya descendencia alemana era delatada por su apellido y sus ojos azules, se adelantaría en el tiempo a los guetos instalados por los nazis en ciudades del Este de Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

Arsenio Martínez Campo permanecería en Cuba hasta febrero de 1896 con la misión de mantener a los rebeldes encerrados en la provincia de Oriente. Pero para julio de 1895, el General Máximo Gómez había burlado y cruzado las trochas - las fortificaciones defensivas españolas que atravesaban la Isla de sur a norte - marchado hacia el occidente cubano, al tiempo que el General Antonio Maceo entrenaba a sus hombres para iniciar la planeada Invasión a Occidente. Máximo Gómez, quien se encontraba en la provincia de Camagüey incendiado cañaverales y haciendas, decidió poner en marcha junto al General Antonio Maceo la proyectada “Invasión a Occidente”, acción militar que constituyó, según algunos especialistas, uno de los hechos de armas más audaces de la centuria.

LA INVASION A OCCIDENTE

La “Invasión a Occidente”, cuyo propósito estratégico era obligar a los españoles a luchar en las 6 provincias cubanas, se inició a finales del mes de octubre de 1895, con Antonio Maceo marchando desde la provincia de Oriente y cruzando el 28 de noviembre de 1895 la Trocha Júcaro - Morón para reunirse con Gómez al día siguiente en la provincia de Camagüey. El Ejercito Libertador, con 500 hombres de a pie y 1,000 jinetes, avanzó ondeando la Enseña de la Estrella Solitaria, eterno legado para Cuba del venezolano Narciso López, entonando el “Himno Invasor”, marcha compuesta a solicitud de Maceo por el coronel Enrique Loynaz y del Castillo, una de cuyas estrofas más vibrantes dice:

Orientales heroicos al frente:                                                                                                                                                        Camagüey legendaria avanzad:                                                                                                                       Villareños de honor, a Occidente,                                                                                                                           ¡Por la Patria, por la Libertad!

Para finales de noviembre de 1895 las tropas cubanas estaban en la provincia de Las Villas y para el día de Navidad de ese año, el gobierno provisional cubano ocupaba la ciudad de Coliseo en la occidental provincia de Matanzas, lo que colocaba a la Capital de Cuba bajo clara amenaza y hacía peligrar la zafra azucarera de 1896. En ese momento, Máximo Gómez ordenó un repliegue táctico hacia el oriente, conocido como la “Contramarcha de la Invasión”, cuyo propósito era hacer pensar a los españoles que los mambises se retiraban, lo que llevó a que los defensores movilizaran tropas para perseguirlos, debilitando sus líneas defensivas que protegían la entrada a la provincia de La Habana. Las tropas cubanas dieron entonces media vuelta sorprendiendo a los peninsulares, produciéndose el 29 de diciembre un fuerte combate en Calimete que, despues de la victoria en Mal Tiempo el 15 de noviembre de 1895, llevó a otra victoria a los insurrectos, quienes para el 10 de enero de 1896, ya ingresaban a la occidental provincia de La Habana.

El 7 de enero de 1896, el General Antonio Maceo se separó de Máximo Gómez y para el 17 de ese mes, coincidiendo con la renuncia del General español Martínez Campo cruzó la línea defensiva española conocida como la Trocha Mariel - Majana que separaba las provincias más occidentales de Cuba: Pinar del Rio y La Habana. Para el 22 de enero, Maceo llegó a la población pinareña de Mantua, el punto más occidental de Cuba, culminando así la Invasión a Occidente e iniciando la Campaña de Occidente o la Campaña de Pinar del Rio, la más importante de la Guerra hasta entonces. Durante esa campaña militar, Maceo ganaría el titulo glorioso de “Titán de Bronce” y enfrentaría y derrotaría a las mejores tropas y jefes del Ejército español, convirtiéndose en el jefe indiscutido de la zona occidental de la isla de Cuba.

El 11 de febrero, tras hacerse efectiva la renuncia del General Arsenio Martínez Campo, llegaría a Cuba el nuevo Capitán General, Valeriano Weyler, quien de inmediato fijó como objetivo principal de su accionar militar la neutralización de Antonio Maceo y el desalojo de los rebeldes fuera de las tres provincias occidentales de Cuba (Pinar del Rio, La Habana y Matanzas).

Coincidiendo con la llegada de Weyler, Antonio Maceo se ubicó cerca de la población pinareña de Candelaria con la intención de pasar a la provincia de La Habana, lo cual hizo el 12 de febrero, combatiendo entre La Habana y Matanzas durante un mes junto a Máximo Gómez; Maceo regresaría hacia occidente el 15 de marzo, dando comienzo a un nuevo periodo de lucha que duraría hasta finales de agosto y que estuvo caracterizado por la persecución implacable de Weyler en su contra y por la activación por el General Maceo de la “guerra en las montañas”.

En la Sierra del Rosario, ubicada en la provincia de Pinar del Rio, los cubanos construyeron bastiones inexpugnables contra los cuales se estrellaron los esfuerzos españoles por desalojarlos. El primer lance se produjo en la Loma del Rubí el 20 de marzo de 1896, cuando dos columnas españolas atacaron el Cuartel General de Maceo, siendo derrotados los peninsulares. El 14 de julio, Maceo fue informado de la muerte de su hermano José ocurrida unos días antes en el combate de la Loma del Gato en el teatro de guerra oriental.

Entre marzo y octubre de 1896, las fuerzas cubanas continuaron combatiendo en occidente burlando la persecución española. A mediados de septiembre, Antonio Maceo recibió una expedición comandada por el puertorriqueño Juan Rius Rivera que le trajo armamento y pertrechos muy necesitados. Entre los hombres que acompañan al boricua Rius Rivera figuraba el hijo del general Máximo Gómez, Panchito Gómez Toro, quien en pocas semanas morirá junto a Maceo durante un ataque sorpresa enemigo. En ejecución del plan español de encercar a las fuerzas cubana y destruirlas, el 26 de septiembre se produjo un enfrentamiento en el sitio llamado Tumbas de Estorino en el noroccidente de la provincia de Pinar del Rio. En ese enfrentamiento intervino una columna española al mando del coronel Cándido Hernández de Velazco cuyo propósito, en coordinación con otra unidad española ubicada en su flanco, era encerrar a las fuerzas mambisas impidiendo su desplazamiento hacia el Este de la provincia. Los españoles sufrieron 800 bajas, retirándose después de tres horas de combate bajo un intenso aguacero y dirigiéndose hacia la costa con el fin de evacuar a sus heridos.

Escasos días después, el 4 de octubre, en el sitio denominado la Ceja del Negro en la zona montañosa de Viñales, el área tabacalera por excelencia del occidente de Cuba, se produjo el más importante y sangriento enfrentamiento de la Campaña de Occidente y de toda la guerra, siendo el mismo calificado como una verdadera “batalla” por el número de efectivos de caballería, infantería y artillería que en ella participaron.

Esta batalla significó una importante derrota española (cerca de 400 bajas) y consolidó a Antonio Maceo como un gran estratega militar. En su avance hacia La Habana, Maceo enfrentó al General Ramon Echagüe y Méndez-Vigo, quien trató de cortarle el paso, causándole Maceo cerca de 300 bajas y forzándolo a retirarse. El 22 de octubre, los rebeldes sitiaron el pueblo de Artemisa, en la provincia de La Habana, bombardeándolo con un cañón neumático.

La intención de Antonio Maceo era atraer al General español Juan Arolas - quien había llegado a Cuba junto a Valeriano Weyler - a combate abierto, pero el General español rehusó el enfrentamiento y permaneció guarnecido tras su línea defensiva de trocha. Maceo asume entonces como objetivo atacar la ciudad de La Habana, pero se siente impotente pues carece de los medios de infantería y artillería necesarios para enfrentar la guarnición de 60,000 españoles acantonados en la ciudad Capital.

Según nos narra el historiador cubano Ciro Bianchi Ross, el Titan de Bronce estaba angustiado por la noticia de la muerte en combate de su hermano José y por la triste situación de María, su esposa, quien se encontraba enferma y sin recursos en Costa Rica. También lo agobiaba el hecho que había recibido información que su comandante, el General Máximo Gómez, era censurado por el Gobierno en Armas - especialmente por su Presidente provisional Salvador Cisneros Betancourt - que exigía la renuncia del dominicano Máximo Gómez, para entregarle el mando del Ejercito Libertador a Antonio Maceo.

Sobre esta crisis política que afectaba seriamente la guerra en el oriente cubano y ponía en evidencia la pugna entre lo civil y lo militar, Máximo Gómez, quien entonces contaba con 73 años, diría a sus allegados

“…dejare el puesto e iré a pelear a la orden de Maceo”.

La respuesta del General Maceo sobre estas intrigas políticas no se hizo esperar y amenazó “…con ahorcar a quien procediera en ese sentido.” El 9 de noviembre, ante el apremio del General Gómez para encontrarse con él, Antonio Maceo intentó cruzar la Trocha Mariel - Majana en dirección hacia la provincia de La Habana, pero desistió al enterarse que el Capitán General Valeriano Weyler, quien ya había firmado el bando de reconcentración de los campesinos pinareños, atacaría con varias columnas a los campamentos rebeldes en las montañas de Viñales. Eso llevó a que los días 9 y 10 de noviembre se produjeran los combates de El Rosario y El Rubí, que durarían hasta el 11 de noviembre, con un costo para los cubanos de 56 muertos y 400 bajas para los peninsulares, entre muertos y heridos.

                                                                            Fin Primera Parte.