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18/01/2020
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¿Inoculación deliberada del VIH en Cuba?

Sólo ha habido una repetición de los métodos empleados en su momento por el tirano Ceausescu, hace más de tres decenios

El caso del científico cubano Ariel Ruiz Urquiola

LA HABANA, Cuba. – Hace apenas unas horas tuve acceso a la entrevista concedida por el doctor Ariel Ruiz Urquiola a la periodista independiente Iliana Hernández. Esas declaraciones se produjeron a raíz del arribo a La Habana en diciembre pasado, procedente de Europa, del exprofesor de Biología. Éste, en ellas, ratifica la tremenda denuncia que ya había dado a conocer tiempo atrás: que el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH)  que padece se lo inocularon, por vía endovenosa, agentes del régimen castrista.

Del aludido material periodístico cabe lamentar que la entrevistadora, al darle inicio, no haya brindado —siquiera de manera breve— los antecedentes del caso. También que no tradujera, para beneficio de quienes ignoran el inglés, las expresiones hechas por su entrevistado en ese idioma. Pero estas pequeñas omisiones palidecen ante el valiente desafío que entraña, para esa comunicadora, haber elaborado y difundido el video apenas horas después de haber sido ella misma víctima de una cruel represión.

En cualquier caso, la entrevista ha sido ocasión propicia para divulgar las antiguas y modernas arbitrariedades que el aparato político y policial del castrismo ha hecho caer sobre Don Ariel y su entorno. Aquí cabe mencionar, ante todo, la manera inicua en que él fue expulsado de su cátedra universitaria. “Truncaron mi vida profesional”, dice.

Con respecto a este atropello —repetición de desmanes similares perpetrados en su tiempo por regímenes marxistas-leninistas de Europa—, cabe recordar las irónicas palabras de un destacado disidente checoslovaco: “Mi país tiene que ser el más desarrollado del mundo, pues hay doctores en Filosofía que trabajan como mozos de limpieza”…

De Ruiz Urquiola (al igual que de mi difunto hermano de causa Félix Antonio Bonne Carcassés) puede decirse algo parecido. En el caso específico del primero, el régimen castrista —especie de Rey Midas a la inversa— convirtió a un brillante y laureado profesor de Biología en un campesino consagrado a atender su finca del municipio pinareño de Viñales.

Pero incluso hasta este apartado paraje ha llegado también la mano de los represores comunistas: Aun los animales de la pequeña hacienda han sido objeto de la protervia del régimen, pues ellos, al decir del entrevistado, han sido “cercenados” en más de una ocasión.

Vale la pena resaltar algunos pasajes memorables de la entrevista: “Emigrar es una de las decisiones más fuertes que hay”, expresó; y en ese contexto ha restado importancia a su valerosa decisión de permanecer en Cuba, pese a los peligros que corre.  “Valgo para mi propia causa tanto vivo como muerto”. “Soy un hombre libre por dentro y por fuera”. “Aun infestado sigo siendo libre”.

Sobre el hecho mismo de la inoculación, el entrevistado plantea que, en su caso, sólo ha habido una repetición de los métodos empleados en su momento por el tirano Ceausescu. Pero a diferencia de lo sucedido en Rumanía hace más de tres decenios, los avances de la ciencia han permitido que en el caso de Ariel no sólo se controle el avance de la dolencia, sino que también exista una documentación exhaustiva.

El exprofesor de Biología ha depositado muestras de su sangre en prestigiosas instituciones europeas. Competentes profesores no sólo lo atienden, sino que pueden ofrecer elementos técnico-científicos sobre la denuncia que él ha formulado. El propio afectado afirma: “La pelea ya no está en mis manos”. Y su entrevistadora, aludiendo a opositores en cuyas muertes anteriores también se sospechan malos manejos, asegura: “Tú eres la primera persona que puede demostrar que ha sido infestada”.

Es posible que algunos discrepen de esta afirmación o la consideren infundada. Pero las declaraciones de Ruiz Urquiola colocan la pelota en el terreno del gobierno. Y resulta innegable que, hasta el momento, los cotorrones del castrismo se han cohibido de responder al fuerte ataque realizado por el hombre de ciencia. “¿Qué más van a hacer!”, se pregunta él al tratar de encontrar una explicación lógica a esa omisión oficialista.

Por ahora los represores parecen haber optado por dejar tranquilo a Ariel y contraatacar en su entorno. A su llegada a La Habana en diciembre, su mamá le comunicó “una mala noticia”: “Oscar está detenido”, dijo ella refiriéndose a Oscar Casanella, persona muy cercana al exprofesor. Al respecto, Ruiz Urquiola dice: Tras realizar la “arbitraria y ridícula” detención y pasear por toda la capital al cautivo, le dijeron a éste que “no podía reunirse conmigo”. Otra muestra más de la prepotencia de los corchetes castristas.

Decididamente, en este enfrentamiento entre los creadores del video, de una parte, y las autoridades de La Habana, de la otra, el marcador va reflejando una clara ventaja del exprofesor de Biología y de la acosada prensa independiente cubana. Resulta acertado el título del video, que describe el inesperado retorno a Cuba de Ruiz Urquiola como “una piedra en el zapato para el régimen”.