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08/08/2020
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A Fighting Chance

April 2014

384 pages

ISBN 978-1-62779-052-9

Metropolitan Books, Henry Holt and Company, LLC

Coincidiendo con la difusión de los estimados de Thomas Piketty sobre que se ha generado una marcada concentración de la riqueza en las economías avanzadas desde los años 1970´s y el llamado del papa Francisco I a una mayor solidaridad social, Fighting chance presenta la autobiografía de Elizabeth Warren (EW).  Incluye abundantes anécdotas políticas y familiares (sobre sus padres, tía, hermanos, hijos, nietos y perros), así como su posición sobre los temas principales que la han motivado profesional y políticamente y la condujeron a ser electa senadora federal por Massachusetts por un cómodo margen.  También, a una posición de liderazgo en el movimiento progresista de EEUU y a ser una potencial candidata presidencial, debido a su decisivo llamado a efectuar cambios sustantivos en apoyo quienes tienen menos poder y riqueza en vez de favorecer a quienes los tienen y a romper la perniciosa conexión entre Wall Street y Washington.

De origen humilde y padres pobres que trabajaban en servicios sencillos, EW accedió a la universidad gracias a una beca por su habilidad de debatir, préstamos universitarios y determinación de completar estudios superiores.  Su primer matrimonio fracasó por la dificultad de atender bien a sus dos hijos y esposo y a la vez terminar los estudios universitarios.  Poco después de completar estudios de leyes en Rutgers Universty, fue nombrada conferenciante e inició así una exitosa carrera universitaria como profesora de Leyes en Texas y Pennsylvania que culminó al ser nombrada en Harvard en 1995.  Se especializó en los temas de escritos legales, contratos y bancarrotas en los que combinó la docencia con la investigación sobre las causas y consecuencias de las bancarrotas personales e influyó que fuera nombrada profesora de Harvard.  Durante la administración de Bill Clinton participó en una comisión presidencial para replantear el tema de las bancarrotas, que le conllevó frustración y molestia con el cabildeo de las instituciones financieras opuesto a cualquier tipo de protección a los morosos.  Después escribió dos libros con su hija sobre los problemas financieros que enfrenta la clase media y la hace vulnerable.

Sus posiciones de principio influyeron que fuera seleccionada para supervisar e informar sobre la ejecución del TARP en 2008, posición desde la cual amplió y profundizó su crítica a los privilegios y prácticas de los conglomerados financieros, que los recursos aprobados para el TARP no fueron utilizados como estaba previsto, y solicitar y justificar la creación de una unidad de protección al consumidor en asuntos financieros.

Relata la interesante experiencia de una reunión con Larry Summers cuando era asesor económico principal del presidente Obama quien la aconsejó amistosamente que si quería tener influencia en Washington no fuera tan crítica de los “insiders”, la cual ignoró.  Asimismo que Geithner se negó a brindarle información sobre las pruebas de esfuerzo de los bancos, la única condicionalidad que se les impuso por los recursos que el gobierno les otorgó.  Indica que su visión de cómo resolver la crisis financiera era diferente a la de Geithner, particularmente respecto sobre la ejecución de las hipotecas y cómo se ayudó a los bancos durante la crisis, pero no a los pequeños negocios y las personas; sin embargo, no especifica otras diferencias.

Cubre en detalle la creación de lo que terminó siendo una unidad de protección al consumidor en la Reserva Federal la que contó con una fuerte oposición de la banca comercial y de los republicanos.  Sin embargo, no especifica como dicha unidad pasó del Departamento del Tesoro a la Reserva Federal.

Detalla la difícil, pero exitosa, campaña contra el senador republicano Scott Brown que definió como un tema de valores y decisiones personales basados en la protección de la clase media y en el deterioro de la infraestructura.  Destaca la decisiva importancia que tuvo en su exitosa campaña la movilización de voluntarios y los pequeños aportes (menos de $50), los tres debates con Brown y el acuerdo que logró con él, que ambos respetaron, para evitar el uso de aportes monetarios de fuera del estado.

Los temas básicos que la motivan, son expuestos articuladamente, con claridad y dureza, y coinciden con la preocupación y demanda de amplios sectores de la sociedad estadounidense.  Los presenta intensamente pero sin suficiente interrelación para dar una visión completa de su posible y efectiva solución.

EW considera que las reglas del sistema económico estadounidense no son iguales para todos y están deliberadamente inclinadas en favor de los grandes intereses que cabildean al poder legislativo para obtener privilegios, subsidios y exenciones tributarias.  Señala que EEUU requiere un nuevo contrato social que de mayores oportunidades a la clase media como las que existían cuando ella era joven a mediados del siglo XX y que le permitieron acceder a la educación superior.  La evidente contradicción existente entre que mientras la gente tiene que ser responsable por los préstamos que le hacen con artificios a elevados intereses, penalidades y otros cargos, se protege a los grandes empresas para reestructurarse y se le da acceso al sector financiero a préstamos preferenciales.  La necesidad de una unidad de protección al consumidor en temas financieros que vele por la claridad, trasparencia y cumplimiento de los contratos y evite prácticas engañosas y depredadoras.  La falta de responsabilidad de las entidades reguladoras financieras de controlar las conductas impropias de las grandes empresas financieras durante la crisis y la posterior recuperación, que se ha hecho evidente después por las multas impuestas a ellas por el Departamento de Justicia, y que hace el sistema financiero menos seguro y estable.  Considera que el gobierno manejó mal la crisis financiera, particularmente alentando que las grandes instituciones financieras terminaran siendo mayores y que no le impusieran condicionalidades para ser rescatadas, excepto las pruebas de esfuerzos, así como que no se ayudó a los pequeños negocios y a los propietarios de viviendas en dificultades.

El epilogo del libro presenta su caso para reducir la elevada tasa de interés que se impone a los estudiantes universitarios por la deuda en que incurrieron para educarse y que los termina perjudicando directamente en particular, así como a los EEUU en general.