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29/11/2021
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Conceptos proclamados por la DSI que son adulterados por el Marxismo y el Fascismo

"Hombre nuevo", "justicia social", "solidaridad", "bien común" son algunos de los conceptos del Cristianismo recogidos por la Doctrina Social de la Iglesia en su forma moderna queDoctrina Social de la Iglesia han sido adulterados alevosamente desde dos ramas radicales del socialismo: el Marxismo-Leninismo y el Fascismo/Nazismo.

La Doctrina Social de la Iglesia (DSI) es el producto de 20 siglos de Tradición y Magisterio que emanan de las enseñanzas de Jesús, el Cristo, y se estructuran a partir de la primera Encíclica sobre el tema, proclamada por León XIII. Por supuesto que León XIII NO la inventó sino que empezó a interpretarla de infinidad de fuentes anteriores. Un siglo después hubo un esfuerzo adicional de recoger las encíclicas que sobre el tema se elaboraron desde el siglo XIX en un "Compendio" que condensa y codifica la DSI.

Por consiguiente, los conceptos de "hombre nuevo", "justicia social", "solidaridad", "bien común", etc., etc., etc., de las que se han tratado de apropiar las corrientes extremistas del socialismo para darles un significado radicalmente distinto, proceden de la Tradición y el Magisterio de la Iglesia como han sido reflejados posteriormente en la DSI. Por ejemplo, por medio del Bautismo, por la acción del Espíritu Santo nos hacemos lo que se denomina "Hombre Nuevo", es decir el hombre regenerado por el sacrificio de Cristo que se convierte en hijo de Dios y miembro de la Iglesia. A su vez, el "Principio de Solidaridad" (uno de los siete principios básicos de la DSI) se formula claramente en Mt 7,12, texto denominado “regla de oro”, donde Jesús resume el Antiguo Testamento con esta frase: “Todo lo que querríais que hicieran los demás por vosotros, hacedlo vosotros por ellos, porque eso significan la Ley y los Profetas”. Jesús invita a todos sus seguidores y discípulos a ser solidarios.

La sociedad en su conjunto y cada hombre (persona) vive una lucha interna entre dos tendencias contradictorias, el bien y el mal; en otras palabras, entre el "hombre viejo" y el "hombre nuevo". La justicia social es una manifestación más de cómo enfocar esa contradicción que brota de la doctrina cristiana, porque si la causa del conflicto social reside en los abusos de unos sobre otros, la raíz de ese comportamiento abusivo reside en la palpable contradicción de nuestro ser en tanto no nos convirtamos en un "hombre nuevo"; y ese es el meollo de la propuesta cristiana desde los primeros siglos: la lucha "por el bien", mediante el "sacrificio", la "abnegación" y la "solidaridad", frente al principio materialista y evolucionista de la "la lucha por la supervivencia del más fuerte", la cual se antepone a una legítima justicia social.

De hecho, León XIII decidió empezar a compendiar la Doctrina Social de la Iglesia mediante encíclicas, a partir de Rerum Novarum, en respuesta a la deformación de esos conceptos que contemplaba en el auge creciente del Marxismo y el Anarquismo a finales del siglo XIX.